Selección Mexicana reabre el Estadio Banorte frente a Portugal tras 671 días

Por Juan Pablo Ojeda

 

Este sábado 28 de marzo de 2026 a las 19:00 horas (tiempo del centro), el Estadio Azteca reanudará sus operaciones deportivas con el encuentro amistoso entre las selecciones nacionales de México y Portugal, marcando la conclusión de su primera fase de remodelación estructural.

El partido representa el primer juego del representativo mexicano en la capital del país en 858 días. El último registro operativo de la Selección en este recinto data del 21 de noviembre de 2023, durante la vuelta de los Cuartos de Final de la Liga de Naciones de la Concacaf frente a Honduras, gestionada entonces por el técnico Jaime Lozano.

A nivel de infraestructura general, el inmueble permaneció inactivo durante 671 días. El cese de actividades se ejecutó formalmente en mayo de 2024, inmediatamente después de la Final del torneo Clausura de la Liga MX disputada entre los clubes América y Cruz Azul, con el objetivo de iniciar adecuaciones técnicas.

La reapertura marca el inicio de un calendario de pruebas logísticas de cara a la Copa del Mundo 2026. El estadio, operando bajo la denominación comercial de Estadio Banorte, tiene proyectado albergar cinco encuentros mundialistas, incluyendo el partido inaugural entre la Selección Mexicana y su similar de Sudáfrica.

En el ámbito local, la reanudación operativa autoriza el regreso de los partidos de la Liga MX. El Club América, inquilino principal de las instalaciones, retomará su localía en el recinto tras un año y dos meses de utilizar sedes alternas en el territorio nacional debido a la clausura del inmueble.

La distribución de los derechos de transmisión para este evento de reapertura garantiza una cobertura multiplataforma a nivel nacional. La señal será compartida simultáneamente por televisión abierta a través de Canal 5 y Canal 7, y mediante televisión restringida y plataformas de streaming por las señales de TUDN y ViX.

El encuentro bajo la dirección técnica de Javier Aguirre funcionará como el primer indicador de capacidad de aforo y movilidad en la zona sur de la Ciudad de México tras las modificaciones estructurales, evaluando el flujo de espectadores en los anillos perimetrales del recinto de Santa Úrsula.

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