Por Bruno Cortés
En la Cámara de Diputados, el segundo día del Modelo Parlamentario Universitario dejó ver algo que pocas veces se nota desde fuera: cómo se construyen las leyes desde cero. Y ahí, el diputado Ricardo Monreal Ávila no solo observó, sino que destacó el nivel de los temas que las y los jóvenes pusieron sobre la mesa.
Ya con la toma de protesta hecha, el ejercicio arrancó como si fuera una sesión real del Pleno. Es decir, con debate, posicionamientos y discusión de dictámenes, tal cual ocurre en la vida legislativa. Pero lo interesante no fue solo la forma, sino el fondo: los temas que eligieron reflejan preocupaciones actuales y bastante complejas.
Por ejemplo, uno de los ejes fue la salud mental de jóvenes en entornos digitales, un tema que cada vez pesa más en la agenda pública. También se discutió el uso de la inteligencia artificial y la necesidad de proteger datos personales e identidad digital, algo que ya no es futuro, sino presente.
A eso se sumaron propuestas sobre licencias de paternidad, buscando equilibrar responsabilidades en el cuidado familiar, y reformas en materia ambiental, enfocadas en biodiversidad, justicia climática y uso sostenible de recursos. Es decir, temas que normalmente toman meses de discusión en el Congreso, aquí se pusieron en manos de estudiantes por un día.
Monreal fue claro al respecto: no se trata solo de simular, sino de entender cómo funciona el Poder Legislativo en la práctica. Por eso, incluso los jóvenes contaron con apoyo técnico del mismo personal que asesora a diputadas y diputados, para hacer el ejercicio más cercano a la realidad.
Y aquí está el punto clave en términos de política pública: este tipo de ejercicios no solo forman habilidades como debatir o argumentar, también ayudan a entender cómo las leyes impactan directamente en la vida cotidiana. Desde el trabajo, la tecnología o el medio ambiente, todo pasa por decisiones que se toman en espacios como este.
El mensaje que quedó en el aire es bastante claro: la política no es algo lejano ni exclusivo de quienes ya están en el poder. Es un terreno que se aprende, se practica y, sobre todo, se puede ocupar desde joven. Porque al final, quienes hoy simulan ser legisladores, mañana podrían estar tomando decisiones reales.