Sheinbaum confirma salida de Citlalli Hernández y reacomodo en Morena

 

Por Juan Pablo Ojeda

 

En pleno arranque de su administración, la presidenta Claudia Sheinbaum hizo oficial un movimiento que no pasó desapercibido en el tablero político: la salida de Citlalli Hernández de la Secretaría de las Mujeres para integrarse de lleno al trabajo interno de Morena.

Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que la ahora exfuncionaria le presentó su renuncia con la intención de asumir una “tarea especial” dentro del partido, enfocada principalmente en la construcción de alianzas. En términos prácticos, esto significa que Hernández regresará a la operación política, una de las áreas clave rumbo a futuros procesos electorales.

El cambio no es menor. Citlalli Hernández fue la primera en encabezar la Secretaría de las Mujeres, una dependencia recién creada que buscaba concentrar la política pública en materia de derechos, atención a víctimas y fortalecimiento de redes de apoyo. Su salida ocurre apenas unos meses después de haber asumido formalmente el cargo en enero de 2025.

Sheinbaum no escatimó en elogios al hablar de su trabajo. Destacó la distribución masiva de cartillas de derechos, la consolidación de centros de atención para mujeres y la creación de redes comunitarias como parte de una estrategia integral para atender la violencia y promover la igualdad.

Sin embargo, más allá del reconocimiento, el movimiento revela una lógica política clara: Morena está reacomodando perfiles con experiencia para fortalecer su estructura interna, particularmente en el tema de alianzas, donde se definen candidaturas y acuerdos clave en los estados.

La propia presidenta reconoció que la decisión la tomó por sorpresa, aunque dejó abierta la puerta para que Hernández pueda regresar en otro momento al gobierno. Mientras tanto, el relevo en la Secretaría de las Mujeres quedará pendiente y será anunciado en los próximos días.

Este tipo de ajustes suelen leerse como parte del equilibrio entre gobierno y partido. Por un lado, se mantiene la operación institucional; por otro, se refuerza la maquinaria política que sostiene al proyecto en el poder.

En pocas palabras, no es solo una renuncia: es un movimiento estratégico que conecta directamente con la vida interna de Morena y con las decisiones que vendrán en el escenario político nacional.

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