Alito Moreno critica Dos Bocas tras incendio y cuestiona costos

 

Por Juan Pablo Ojeda

 

El incendio registrado este 9 de abril en la refinería de Dos Bocas volvió a encender el debate político sobre uno de los proyectos más emblemáticos del sector energético en México. Y quien aprovechó el momento para lanzar críticas directas fue Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI.

Desde su trinchera, “Alito” aseguró que el gobierno ha desperdiciado miles de millones de pesos en una obra que, en lugar de consolidarse como símbolo de soberanía energética, ha acumulado problemas como sobrecostos, fallas técnicas y ahora incendios. En términos simples, su argumento es que el dinero público no se está traduciendo en resultados claros.

Pero más allá del choque político, vale la pena entender qué está en juego. La refinería Olmeca Dos Bocas forma parte de una política pública enfocada en reducir la dependencia de combustibles importados. Es decir, la idea es que México produzca más gasolina en casa para no comprarla en el extranjero. Esto, en teoría, ayudaría a estabilizar precios y fortalecer la economía nacional.

El problema es que proyectos de esta magnitud implican riesgos técnicos, financieros y operativos. El incendio ocurrido en una zona de almacenamiento de coque puso sobre la mesa el tema de la seguridad industrial, un aspecto clave en cualquier instalación energética. Aunque las autoridades informaron que el fuego fue controlado sin víctimas y con la participación de personal de Pemex, Marina y Defensa, el incidente generó preocupación entre habitantes cercanos y reavivó cuestionamientos sobre la operación de la planta.

Aquí es donde se cruzan dos narrativas. Por un lado, el gobierno sostiene que el incidente fue atendido bajo protocolos y que la refinería sigue operando con normalidad, incluso al 100% de su capacidad. Por otro, la oposición, encabezada en este caso por Moreno, utiliza estos episodios para señalar presunta improvisación y falta de planeación.

En términos de políticas públicas, este tipo de proyectos siempre se evalúan bajo tres criterios: costo, eficiencia y seguridad. Si uno de estos falla, el impacto no solo es político, sino también económico y social. Un incendio, por ejemplo, no solo implica riesgos inmediatos, también puede afectar la confianza en la infraestructura energética del país.

Además, este caso refleja algo común en México: las grandes obras públicas se convierten en campos de batalla política. Cada incidente se interpreta desde posiciones opuestas, lo que dificulta tener una evaluación técnica neutral sobre su desempeño real.

Al final, lo que queda claro es que Dos Bocas seguirá en el centro del debate. No solo por su importancia estratégica, sino porque cada evento, como el ocurrido este 9 de abril, alimenta la discusión sobre si el país está tomando el camino correcto en materia energética.

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