Laura Itzel Castillo impulsa acuerdo México-UE en el Senado

 

Por Bruno Cortés

 

En el Senado mexicano se está moviendo una pieza clave para la economía del país, aunque a simple vista suene lejano: el llamado Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea. La presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo Juárez, recibió a representantes europeos para empujar este tema que, en términos sencillos, busca facilitar el comercio, atraer inversiones y actualizar las reglas del juego entre ambas regiones.

Para entender por qué importa, hay que bajarlo a tierra. Este acuerdo es como renegociar las condiciones bajo las cuales empresas mexicanas pueden vender en Europa y viceversa. Menos aranceles, menos trabas y procesos más simples significan, en teoría, productos más baratos, más inversión y más oportunidades de negocio.

Castillo dejó claro que el Senado no es un espectador en este proceso. En México, cualquier tratado internacional pasa por esta Cámara, que tiene la última palabra para aprobarlo o frenarlo. Por eso, lo que hoy se discute no es solo diplomacia, sino decisiones que impactan directamente en la economía cotidiana.

El contexto también pesa. El mundo está cambiando rápido: tensiones comerciales, nuevas alianzas y ajustes en cadenas de producción. Frente a eso, la actualización del acuerdo con Europa busca que México no se quede atrás y pueda adaptarse a ese nuevo mapa económico.

Las cifras ayudan a dimensionar la relación. El comercio entre México y la Unión Europea superó los 82 mil millones de euros en 2024, mientras que la inversión europea acumulada rebasa los 200 mil millones. Dicho fácil: Europa ya es uno de los principales socios económicos del país, pero todavía hay margen para crecer.

Del lado europeo, el mensaje también fue directo. Francisco André explicó que este acuerdo permitiría quitar obstáculos al comercio, simplificar exportaciones e importaciones y hacer más ágil el intercambio entre empresas. Incluso pidió una ratificación rápida por parte del Senado, como señal política de confianza entre ambas regiones.

Pero el acuerdo no se queda solo en lo económico. Incluye temas de desarrollo sostenible, medio ambiente y derechos laborales, lo que refleja una tendencia global: los tratados comerciales ya no son solo sobre dinero, sino sobre cómo se produce y bajo qué reglas.

En paralelo, México se prepara para ser sede de la Asamblea EuroLat, un encuentro que reunirá a legisladores de ambos continentes. Más que un evento protocolario, es un espacio donde se negocian posiciones y se construyen alianzas políticas y económicas.

En el fondo, lo que está en juego es la estrategia del país: diversificar sus socios, no depender de una sola región y aprovechar el interés europeo en sectores como energía, tecnología y manufactura. Todo esto alineado con la visión del gobierno de Claudia Sheinbaum de mantener una política exterior basada en cooperación, pero sin subordinación.

Así, lo que se discute en el Senado no es un tema técnico aislado, sino una decisión que puede abrir más puertas a la economía mexicana en los próximos años.

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