La llamada que Maduro interpretó como señal de calma

Por Juan Pablo Ojeda

 

El entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quedó convencido de que Estados Unidos no atacaría su país tras una conversación telefónica con su homólogo estadounidense, Donald Trump, semanas antes del operativo militar que terminó con su captura el 3 de enero, de acuerdo con un reportaje de The New York Times.

La llamada ocurrió el 21 de noviembre de 2025 y duró menos de diez minutos. Fue breve, cordial y hasta con momentos distendidos. Trump incluso invitó a Maduro a reunirse en Washington. El venezolano rechazó la propuesta por temor a una trampa y planteó un encuentro en territorio neutral, opción que la Casa Blanca descartó. Ambos colgaron el teléfono con lecturas completamente opuestas.

Maduro interpretó el tono como una señal de que aún había margen para negociar y que no habría una acción militar inmediata contra Caracas. Trump, en cambio, concluyó que el líder chavista no tomaba en serio su ultimátum para abandonar el poder. Esa diferencia de percepciones terminó siendo determinante.

En diciembre, en medio del bloqueo petrolero impuesto por Washington, Maduro evaluó incluso adelantar elecciones previstas originalmente para 2026 como una posible salida política. Sin embargo, la exigencia estadounidense era clara: debía dejar el poder de inmediato.

El 23 de diciembre llegó la última oferta formal. A través de la mediación de Turquía, la Casa Blanca transmitió que Estados Unidos no lo perseguiría judicialmente ni confiscaría su patrimonio si aceptaba exiliarse. No se especificó públicamente un país de destino. Maduro rechazó la propuesta.

Paralelamente, en Washington se afinaban los preparativos del operativo militar, inicialmente previsto para el último fin de semana de diciembre, pero aplazado por factores logísticos y climáticos en Caracas. Cuando finalmente se ejecutó la acción el 3 de enero, el equilibrio político interno cambió de forma abrupta.

La entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez, identificada por la administración Trump como una figura más pragmática, se encontraba en la isla de Margarita al momento del ataque. Tras ser advertida de que habría una escalada mayor si no existía cooperación, regresó a Caracas y asumió como presidenta interina con el beneplácito de Washington.

Según el reportaje, Maduro llevaba tiempo desconfiando de Rodríguez, quien había consolidado influencia sobre las finanzas públicas y promovido mayor apertura a la inversión extranjera. Esa tensión interna se sumó al aislamiento externo.

El episodio revela un patrón clásico en la política internacional: una conversación diplomática puede ser leída como desescalada por una parte y como advertencia final por la otra. En este caso, la diferencia de interpretación no solo marcó el fin de un liderazgo, sino que redefinió el tablero geopolítico en América Latina.

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