Caminar para entender el ritmo; comer para comprender la memoria. Esa es la premisa de Sherpa Food Tours, una experiencia que está transformando las banquetas de la Colonia Roma en un museo comestible. En una ciudad donde el turismo gastronómico ya representa cerca del 30% del gasto de los visitantes extranjeros (según la OMT), esta propuesta busca redescubrir los sabores del barrio más trendy de la CDMX.
No es solo para turistas. Incluso para quienes han nacido en la capital, este recorrido de cuatro horas revela matices que pasan desapercibidos en el frenesí diario, elevando el acto de comer a una inmersión cultural profunda.
Estrellas Michelin a pie de calle
El banquete arranca en Gonzalitos, un rincón que rinde culto a la barbacoa de res con un inconfundible espíritu regiomontano y tortillas de harina. Su calidad no es secreto: el local presume su recomendación en la Guía Michelin por segundo año consecutivo, consolidándose como el abridor perfecto para despertar el paladar.
El contraste llega pronto en Cariñito. Aquí, el concepto es una explosión de fusión mexicana y el sudeste asiático. Con dos placas Michelin en su haber, el lugar sorprende con su taco cantonés de pork belly crujiente, bañado en salsa hoisin y sriracha casera. Lo mejor: la apuesta ecológica de servir en hojas de maíz, manteniendo la esencia de la comida callejera mexicana con un toque de alta cocina.
La cocina como archivo histórico
La siguiente escala es Mux, liderado por la chef Diana López del Río. Más que un restaurante, es un centro de investigación culinaria. Aquí, la Cocina Mexicana, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2010, se estudia y se sirve con respeto.
El protagonista es el mole de Atoyatempan, un viaje sensorial a la Mixteca que mezcla notas frutales y ahumadas. Entre empanadas de quesillo, tlacoyos con pipicha y tamales dulces, el comensal comprende que cada ingrediente cuenta una historia de resistencia y tradición.
El cierre: de la granja a la mesa
El recorrido culmina en Broka (cuyo nombre proviene del argot norteño para «hermano»). Bajo una filosofía de frescura absoluta, este lugar ofrece platos vibrantes como el ceviche de nopal y el fideo seco.
Para los que siempre tienen un hueco para lo dulce, el final llega con un gnocchi de plátano y un panqué relleno de dulce de leche, el broche de oro para un grupo pequeño de máximo 10 personas, garantizando una experiencia íntima y personalizada.
Datos clave para tu reserva
Sherpa Food Tours ya es un referente global con presencia en Londres, París, Ámsterdam y Buenos Aires. En la Ciudad de México, se ha posicionado como una de las mejores formas de «pertenecer» a la ciudad, aunque sea por unas horas.
Las reservaciones se gestionan a través de su sitio web oficial y, próximamente, la experiencia estará disponible en Civitatis, la plataforma líder en actividades turísticas de habla hispana.