Dulce María Sauri duda de nueva reforma electoral sin amplio consenso

Por Bruno Cortés

 

En medio del debate político que se vive en el país sobre posibles cambios al sistema electoral, la exdiputada y expresidenta de la Cámara de Diputados, Dulce María Sauri Riancho, puso sobre la mesa una idea que ha marcado históricamente las reformas políticas en México: si no hay acuerdo entre las fuerzas políticas, los cambios constitucionales difícilmente prosperan.

Sauri habló del tema al término de un encuentro entre expresidentas de la Cámara de Diputados y la actual presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán. En ese contexto, explicó que las reformas electorales siempre han sido procesos complejos porque tocan las reglas con las que se compite por el poder.

Para entenderlo de manera sencilla, cuando se habla de una reforma electoral no se trata solo de cambiar algunos artículos legales. En realidad se están modificando las reglas que determinan cómo se organizan las elecciones, cómo se cuentan los votos, cómo participan los partidos y qué instituciones vigilan el proceso. Por eso, históricamente estos cambios han requerido el respaldo de una mayoría muy amplia en el Congreso.

La exlegisladora recordó que las reformas constitucionales en materia electoral, como las que se hicieron en décadas pasadas, se lograron porque distintos partidos decidieron respaldarlas en conjunto. Ese consenso, explicó, ha sido la base que le ha dado estabilidad al sistema electoral mexicano.

En contraste, cuando no hay acuerdos amplios, las reformas pueden quedar atrapadas en el debate político o terminar generando más confrontación que soluciones. Por eso Sauri considera que el reto principal no es solo discutir la reforma, sino lograr que las distintas posturas se conviertan en acuerdos reales.

Sin embargo, al ser cuestionada directamente sobre si el país necesita una nueva reforma electoral en este momento, su respuesta fue clara y contundente: no. Para la exdiputada, el sistema actual no enfrenta una crisis que obligue a modificar de inmediato la Constitución en esta materia.

En el mismo encuentro también participó la exlegisladora Beatriz Paredes Rangel, quien aprovechó para reflexionar sobre el ambiente político en el Congreso. Señaló que, más allá de las diferencias entre partidos, es necesario construir un debate político que sea útil y que permita avanzar en soluciones, en lugar de profundizar las confrontaciones.

Paredes también abordó otro tema que ha estado presente en la discusión pública: la representación de las mujeres en la política. Aunque reconoció que el hecho de que mujeres ocupen cargos importantes tiene un fuerte valor simbólico, también advirtió que eso no significa que todos los problemas que enfrentan las mujeres en el país estén resueltos.

En su opinión, todavía existen grandes pendientes en materia de políticas públicas que afectan directamente la vida cotidiana de millones de mujeres, desde las condiciones laborales de trabajadoras domésticas hasta la situación de madres buscadoras, mujeres campesinas, obreras o migrantes.

Por eso, dijo, el reto para quienes llegan a posiciones de poder no es solo representar simbólicamente a las mujeres, sino impulsar políticas públicas que realmente cambien las condiciones de vida de la mayoría.

Mientras tanto, el debate sobre la reforma electoral sigue tomando forma dentro y fuera del Congreso. Como ha ocurrido en otras etapas de la historia política del país, la discusión apenas comienza y el verdadero desafío será construir acuerdos suficientes para modificar —o no— las reglas que rigen las elecciones en México.

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