La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), en coordinación con las Áreas de Protección contra Riesgos Sanitarios estatales (APRS), presentó los resultados del monitoreo nacional de la calidad del agua de mar para el periodo vacacional de verano 2026. El análisis técnico abarcó la toma de 2,279 muestras de agua en 289 playas distribuidas en 76 destinos turísticos de los 17 estados costeros del país.

Del total de puntos evaluados, 284 playas obtuvieron el dictamen de aptas para uso recreativo al mantenerse por debajo del límite máximo permitido por las autoridades de salud. No obstante, cinco playas distribuidas en tres entidades federativas rebasaron el parámetro epidemiológico de 200 enterococos fecales por cada 100 mililitros de agua (NMP/100 mL), por lo que representan un riesgo directo para la salud pública.

El informe de laboratorio identifica entre los puntos no aptos a la playa Rosarito I, ubicada en el municipio de Playas de Rosarito, Baja California. Las mediciones registraron concentraciones elevadas de bacterias derivadas de descargas residuales urbanas y escorrentías que afectaron la franja marina de este destino del pacífico norte.

En el estado de Guerrero, el monitoreo situó en semáforo rojo a las playas Caletilla e Hornos, ambas localizadas en la bahía de Acapulco. La saturación de los colectores de drenaje pluvial durante el inicio de la temporada de lluvias generó picos de contaminación microbiana que sobrepasaron los estándares fijados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El listado sanitario se complementa con las playas Puerto Arista, en el municipio de Tonalá, Chiapas, y la playa Icacos, también en Acapulco, Guerrero. En ambas ubicaciones, la presencia de enterococos fecales rebasó la norma oficial, lo que activó protocolos de coordinación con los gobiernos municipales para la colocación de señalización preventiva en las zonas de acceso a bañistas.

El indicador utilizado por Cofepris evalúa la presencia de la bacteria Enterococcus faecalis, un microorganismo resistente a las condiciones de salinidad del agua de mar cuya ingesta o contacto prolongado provoca enfermedades gastrointestinales, infecciones respiratorias agudas, otitis, conjuntivitis y padecimientos dermatológicos en la población expuesta.

La Cofepris precisó que el monitoreo representa una medición fotográfica del estado del agua durante las semanas previas al levantamiento de muestras y no una certificación permanente. Factores como marejadas, precipitaciones atípicas, fallas en la infraestructura de drenaje municipal o descargas clandestinas pueden alterar drásticamente la calidad sanitaria de las playas en cuestión de horas.