Claudia Sheinbaum presenta su Decálogo por la Democracia

Por Juan Pablo Ojeda

 

La presidenta Claudia Sheinbaum puso sobre la mesa uno de sus compromisos más delicados de campaña: la reforma electoral. Este 4 de marzo de 2026, desde Palacio Nacional, presentó el llamado “Decálogo por la Democracia”, un paquete de diez puntos que servirán como base para modificar las reglas con las que se elige a diputados, senadores y al propio Ejecutivo.

En términos simples, lo que plantea la mandataria es ajustar el sistema electoral para hacerlo —según su visión— más austero, más vigilado y más cercano a la ciudadanía. Entre los puntos centrales está la revisión de la representación proporcional en el Congreso, es decir, las famosas listas plurinominales. Este tema toca fibras sensibles porque define cómo llegan al poder legisladores que no ganaron directamente en las urnas, pero acceden por porcentaje de votos de su partido.

Otro eje clave es la reducción del gasto electoral. Sheinbaum ha insistido en que las elecciones en México son costosas y que se requiere hacerlas más eficientes. A esto suma mayor fiscalización de recursos, cambios en los tiempos oficiales de radio y televisión, así como el fortalecimiento del voto en el extranjero, un sector que en los últimos procesos ha tenido participación limitada.

La propuesta también incorpora elementos novedosos como el uso de inteligencia artificial en procesos electorales, ajustes en los cómputos distritales para hacerlos más ágiles, y mecanismos de democracia participativa. Además, retoma dos banderas que han sido constantes en el discurso del movimiento que la llevó al poder: no al nepotismo y no a la reelección.

Sheinbaum dejó claro que, para ella, presentar la iniciativa ya representa cumplir con la ciudadanía. Subrayó que el tema de las plurinominales y el tamaño del presupuesto electoral fue una demanda recurrente durante su campaña. Sin embargo, también marcó distancia frente al resultado legislativo: la aprobación o rechazo dependerá del Congreso de la Unión.

En un contexto político polarizado, la presidenta descartó que un eventual rechazo signifique una derrota para su gobierno. Desde su óptica, la victoria radica en haber llevado la propuesta completa al Poder Legislativo. Lo que ocurra después, dijo, será responsabilidad de diputadas, diputados y senadores, y finalmente será la ciudadanía quien juzgue.

Así, el Decálogo por la Democracia abre una nueva etapa en el debate sobre las reglas del juego electoral en México. No es solo una lista de buenas intenciones; es una propuesta que, de avanzar, podría redefinir la manera en que se organiza y financia la competencia política en el país.

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