Por Juan Pablo Ojeda
En un giro hacia una política exterior de mayor exigencia, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó un ultimátum a los socios europeos respecto a la crisis en el Estrecho de Ormuz. El jefe del Pentágono sostuvo que Washington no tolerará más una dependencia unilateral de la protección militar estadounidense y demandó acciones concretas frente al bloqueo naval impuesto a Irán desde finales de febrero.
«No contamos con Europa, pero ellos necesitan el Estrecho de Ormuz mucho más que nosotros», declaró Hegseth, subrayando que las reservas energéticas estadounidenses brindan al país una autonomía que los aliados no poseen. Para el funcionario, la seguridad del flujo comercial en esta zona crítica debe ser responsabilidad compartida, criticando las recientes cumbres diplomáticas europeas por considerarlas ineficaces ante la magnitud del desafío logístico.
La postura del Pentágono sigue la línea marcada por el presidente Donald Trump, quien ha reiterado que la era en la que Estados Unidos fungía como el único garante de la estabilidad global ha concluido. Hegseth fue particularmente crítico con la misión defensiva promovida por Francia y Reino Unido, calificándola de «tonta» al no abordar la raíz del problema estratégico y la necesidad de una presencia naval robusta en la región.
El bloqueo que Estados Unidos mantiene sobre las costas iraníes, y que ha resultado en la interrupción de 34 buques, continuará vigente de manera indefinida. Según el Pentágono, Washington no tiene urgencia por negociar, manteniendo una política de presión máxima mientras la ventana diplomática permanece abierta para Teherán, aunque las conversaciones iniciales en Pakistán carecieron de avances sustanciales.
El jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, reafirmó la capacidad de proyección de fuerza estadounidense al mencionar la incautación de buques cisterna vinculados a Irán, incluyendo el «Touska», en un esfuerzo por hacer cumplir las sanciones navales. Estos movimientos buscan consolidar el control sobre las rutas de crudo, un mercado que, según el Pentágono, es más vital para los intereses de Europa y Asia que para los de Norteamérica.
La administración estadounidense espera que este llamado de atención se transforme en despliegues navales reales. Hegseth dejó claro que, si Europa desea proteger sus suministros energéticos, debe dejar de lado las conferencias diplomáticas y aumentar su capacidad de respuesta naval en aguas internacionales.