Sheinbaum frente a los hechos: entre negación y vacíos por la crisis de personas desaparecidas en México

 

Carlos Lara Moreno
El discurso del Gobierno  federal sobre desapariciones, salud y corrupción revela tensiones entre narrativa política y evidencia disponible: se minimizan señalamientos internacionales, se anuncian reformas de largo plazo sin resolver déficits actuales y se responde a escándalos con promesas de investigación que el propio Estado no siempre ha logrado sostener.
Negación frente a estándares internacionales en desapariciones
La presidenta Claudia Sheinbaum sostiene que en México no existen crímenes de lesa humanidad por desaparición forzada porque —según su argumento— no hay una política sistemática del Estado. La afirmación es problemática en términos jurídicos y fácticos.
El estándar internacional, establecido en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, no exige necesariamente una “orden explícita del Estado”, sino un ataque generalizado o sistemático contra la población civil, que puede incluir tolerancia, aquiescencia o incapacidad deliberada de las autoridades.
Aquí surge la primera contradicción:
•El gobierno admite que las desapariciones continúan.
•Pero niega que puedan constituir delitos de lesa humanidad, aunque organismos como la ONU han advertido patrones sistemáticos y persistentes.
Además, descalificar al Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU por “orientación política” implica una evasiva recurrente: cuestionar al emisor en lugar de desmontar técnicamente los hallazgos.
Otro punto débil:
•Se afirma que el informe usa datos de 2009–2017.
•Pero no se presentan cifras actualizadas comparables que desmientan la tendencia estructural.
Sin datos alternativos sólidos, la crítica queda incompleta.
Finalmente, la presidenta afirma que la detención de funcionarios implica “cero impunidad”. Esto es discutible:
•Casos aislados no prueban erradicación.
•México mantiene altos niveles de impunidad en desapariciones, documentados por organismos nacionales e internacionales.
Salud: entre tragedias inmediatas y promesas a futuro
El caso de Hermosillo evidencia fallas regulatorias graves:
•Seis muertos por “sueros vitaminados” sin respaldo científico.
•La autoridad reconoce que estos tratamientos no tienen utilidad comprobada.
Aquí hay una omisión estructural:
•Si la práctica es conocida y extendida, ¿por qué no hubo regulación previa efectiva de Cofepris?
•La respuesta oficial llega después del daño, no como prevención.
En paralelo, el gobierno anuncia un sistema universal de salud con horizonte en 2027. El problema es de consistencia:
Contradicciones clave:
•Se promete interoperabilidad digital y cobertura total, cuando hoy persisten:
•desabasto de medicamentos,
•saturación hospitalaria,
•fragmentación institucional.
•Se plantea una credencial como eje del sistema, pero la identidad no resuelve la capacidad instalada.
El discurso enfatiza:
“modelo histórico”
Pero evita responder:
•¿cómo se financiará?
•¿cómo se resolverá el déficit de especialistas en el corto plazo?
El riesgo es que el proyecto funcione más como narrativa de transformación futura que como solución inmediata.
Corrupción: negación categórica vs. evidencia estructural
Sheinbaum afirma que no hay tráfico de influencias y ordena investigar contratos. Esto reproduce un patrón clásico:
1.Negación total (“no hay corrupción”).
2.Apertura a investigar (“si hay irregularidades, se sancionará”).
La contradicción es evidente:
•Si no existe el problema, ¿por qué instruir revisión?
•Si se investiga, se reconoce implícitamente la posibilidad de irregularidades.
Además, la afirmación de que “nadie puede influir” carece de verificabilidad práctica.
En sistemas complejos de contratación pública, el riesgo de intermediación y conflictos de interés no depende de la voluntad presidencial, sino de controles institucionales que en México históricamente han sido débiles.
Vacunación y sarampión: avance real, pero con matices
La reducción del 66% en casos de sarampión es un dato positivo, pero requiere contexto:
•Se mide contra un pico reciente, no contra eliminación sostenida.
•La propia autoridad reconoce que los contagios continúan.
Esto revela una narrativa parcialmente optimista:
•Se destaca el éxito de la campaña,
•pero se minimiza que el brote ocurrió en primer lugar, lo que sugiere fallas previas en cobertura.

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