Laura Itzel Castillo alista semana clave para jornada laboral de 40 horas

Por Bruno Cortés

 

En el Senado ya se mueven las piezas para uno de los cambios laborales más esperados en años: reducir la jornada de trabajo a 40 horas semanales. La presidenta de la Cámara alta, Laura Itzel Castillo Juárez, confirmó que el dictamen está en su recta final y que podría estar listo, si todo camina como se espera, a más tardar la próxima semana.

Para entender qué significa esto sin enredos legales, hay que ir a lo básico. La reforma busca cambiar el artículo 123 de la Constitución, que es donde se establecen las reglas generales del trabajo en México: horarios, derechos y obligaciones. Es decir, no se trata de un ajuste menor, sino de tocar el corazón de la relación entre trabajadores y empleadores.

Castillo Juárez explicó que el proyecto está siendo afinado en comisiones, específicamente en las de Puntos Constitucionales y Estudios Legislativos. Ahí es donde se revisa cada coma, se ajusta el lenguaje y se decide si el texto está listo para pasar al pleno. Según lo que le han informado, los últimos detalles ya se están cerrando.

La senadora fue cuidadosa al hablar de tiempos, pero dejó claro que la intención es avanzar pronto. No prometió una fecha exacta, pero sí marcó un horizonte cercano. En política, ese tipo de mensajes suele significar que el tema ya está suficientemente maduro para entrar a la discusión pública de fondo.

Más allá de la jornada laboral, la presidenta del Senado también habló de otro cambio que, aunque suena interno, impacta la forma en que se toman decisiones: un nuevo Reglamento de la Cámara de Senadores. La idea es actualizar las reglas del juego para reflejar cómo funciona hoy el Congreso, no como funcionaba hace décadas.

Por ejemplo, explicó que ahora el Senado tiene nuevas responsabilidades, como la toma de protesta de integrantes del Poder Judicial tras reformas recientes. Eso obliga a ordenar mejor los debates y los procedimientos. Además, prácticas que hoy existen por acuerdos —como las sesiones híbridas o por internet— necesitan reglas claras para evitar improvisaciones y dar mayor certeza.

En el fondo, ambos temas van de la mano. Reducir la jornada laboral tiene que ver con mejorar la calidad de vida de millones de personas, mientras que actualizar el reglamento del Senado apunta a que el debate político sea más ordenado y transparente. La próxima semana podría ser clave para saber si estas ideas se traducen en cambios concretos.

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