La delegación de Washington que aterriza mañana en territorio nacional no trae consigo propuestas, sino una lista de verificación jurídica que México difícilmente podrá sortear con retórica nacionalista. La revisión del T-MEC se ha desplazado del terreno de la diplomacia al de la auditoría técnica estricta, donde las filtraciones sobre exigencias en materia de energía y maíz transgénico revelan una vulnerabilidad crítica: el incumplimiento de las cláusulas de trato nacional y evidencia científica. La postura estadounidense es pragmática; consideran que el decreto mexicano contra el maíz biotecnológico carece de sustento…
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