Producción de granos en México cae; importaciones alcanzan 47.9 millones de toneladas

El sector agropecuario mexicano reportó al primer cuatrimestre de 2026 un récord histórico en la importación de granos y oleaginosas, alcanzando un volumen de 47.9 millones de toneladas (+2.3% interanual). Simultáneamente, el índice de autosuficiencia alimentaria en maíz descendió al 44.1%, posicionando a México como el mayor importador mundial de este cereal con compras que oscilan entre los 24.5 y 26 millones de toneladas, según registros de la Agencia Nacional de Aduanas y el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).

La contracción productiva está directamente correlacionada con el colapso del sistema de almacenamiento hídrico en el noroeste del país. En el estado de Sinaloa, principal productor de maíz blanco de ciclo otoño-invierno, la red de presas registró un nivel de conservación del 18.9% a principios de abril de 2026, con embalses específicos operando por debajo de la barrera técnica del 15%. Este déficit forzó una restricción en las cuotas de riego y la sustitución de cultivos hacia opciones de menor requerimiento hídrico.

El volumen de producción física total de granos se proyecta en 36.5 millones de toneladas para el cierre del ciclo agrícola actual. A pesar de representar un incremento volumétrico respecto al año previo, el valor económico total de dicha producción registra una contracción interanual estimada en 3.7%. Esta depreciación responde a la sobreoferta en las planicies de Estados Unidos, la cual ha deprimido sistemáticamente las cotizaciones de referencia en la Bolsa de Chicago.

La dependencia alimentaria presenta caídas sostenidas en la totalidad de los cereales básicos en el periodo 2018-2026. El trigo encabeza el retroceso con una pérdida de 14 puntos porcentuales, cubriendo la producción nacional únicamente el 28% de la demanda molinera. El arroz mantiene un déficit crónico con un nivel de autosuficiencia del 20%, el sorgo descendió al 84% y el frijol retrocedió al 85%, anulando los picos de autosuficiencia logrados temporalmente en 2024.

El encarecimiento del crédito constituye la principal barrera para la mecanización y el sostenimiento de los rendimientos por hectárea. Tras la liquidación de las entidades estatales de fomento, los agricultores asumen el financiamiento de sus operaciones a través de la banca comercial y casas de agroquímicos, enfrentando tasas de interés anualizadas que fluctúan entre el 18% y el 20%, un margen que supera la rentabilidad neta de la cosecha comercializada.

En respuesta a la erosión de los márgenes de utilidad, el Gobierno Federal activó el programa «Cosechando Soberanía» bajo la estructura del Plan México, con un presupuesto multianual de 83,760 millones de pesos. La estrategia financiera radica en la utilización de los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) para apalancar el riesgo y establecer un tope máximo del 9% en las tasas de interés comercial, abarcando créditos desde 30,000 hasta 1,300,000 pesos.

En contraste con el colapso en la producción de básicos, cuyas exportaciones se desplomaron un 76% interanual (126,895 toneladas), el Producto Interno Bruto agropecuario general registró un crecimiento real del 3.1%. Este indicador es sostenido exclusivamente por el superávit de la balanza en cultivos de exportación de alto valor y la ganadería, consolidando a la nación como el noveno productor mundial de cultivos agrícolas, pero evidenciando una bifurcación en su capacidad instalada.

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