Por Bruno Cortés
En la antesala de las definiciones rumbo a 2027, el diputado Leonel Godoy Rangel dejó clara la línea de Morena: no habrá espacio para el nepotismo, aunque eso implique competir solos en estados donde antes iban en alianza.
El mensaje surge después de que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) decidió que buscará la gubernatura de San Luis Potosí por su cuenta. Para Godoy, no se trata de una ruptura, sino de una decisión autónoma que cada partido está en su derecho de tomar. Eso sí, también significa que en ese estado dejarán de ser aliados y pasarán a ser adversarios.
Detrás de este posicionamiento hay un tema de fondo que Morena quiere dejar bien marcado: sus reglas internas prohíben que familiares directos de gobernantes hereden cargos públicos. Es decir, buscan cortar de raíz prácticas donde el poder se queda dentro de una misma familia, algo que históricamente ha generado críticas en la política mexicana.
Godoy lo explicó sin rodeos: cualquier aspirante que no respete esa regla simplemente no podrá ser candidato por Morena. Y esto no solo aplica para gubernaturas, también para alcaldías o diputaciones. La lógica es sencilla: evitar conflictos de interés y mandar una señal de que el partido quiere diferenciarse en ese terreno.
Incluso, el diputado adelantó que esta postura no se quedará solo en estatutos partidistas. La intención es que la prohibición del nepotismo quede plasmada en la Constitución hacia 2030, lo que elevaría la regla a nivel nacional y obligaría a todos los partidos a cumplirla.
En ese contexto, también descartó que haya indisciplina interna por parte de figuras como Félix Salgado Macedonio o Saúl Monreal Ávila, quienes han mostrado interés en competir por gubernaturas. Según Godoy, todos tendrán que ajustarse a las reglas del partido.
El escenario que se dibuja es interesante: por un lado, Morena busca mantener su discurso contra el nepotismo como bandera política; por otro, acepta que eso puede tensar su relación con aliados como el PVEM en ciertas entidades. Aun así, la apuesta es que en la mayoría de los estados —alrededor de 16— puedan seguir caminando juntos.
Más allá de la disputa electoral, Godoy también abordó un tema delicado: el asesinato del activista ambiental Roberto Chávez en Michoacán. Ahí, hizo un llamado a las autoridades para investigar y castigar a los responsables, subrayando que este tipo de crímenes están muchas veces ligados a problemas como la tala ilegal y la presencia del crimen organizado.
Así, entre reglas internas, alianzas que se ajustan y temas de seguridad, Morena empieza a perfilar su estrategia rumbo a las próximas elecciones, con una idea central: marcar distancia de prácticas que durante años han pesado en la percepción de la política mexicana.