Festival del Bosque Aqüifera 2026: cultura, ciencia y política hídrica se cruzan en Chapultepec

La inauguración del Festival del Bosque “Aqüifera 2026” reunió a autoridades del Gobierno capitalino, representantes del Consejo Rector Ciudadano, organizaciones civiles y empresas privadas, en un acto que posicionó al agua como eje central de reflexión pública, cultural y ambiental en la Ciudad de México.

Durante su intervención, Clara Brugada Molina subrayó que la capital enfrenta un “doble desafío hídrico”: por un lado, la escasez en diversas zonas —agravada en temporada de estiaje— y, por otro, el exceso de precipitaciones que provoca inundaciones. Este escenario, indicó, se intensifica por los efectos del cambio climático, lo que obliga a replantear el modelo de gestión vigente.

En ese sentido, la mandataria destacó la creación de la Secretaría de Gestión Integral del Agua y una inversión de 19 mil millones de pesos para 2026, así como la ejecución de 643 obras hidráulicas. También mencionó la implementación de programas como “Acupuntura Hídrica”, con 200 puntos de infiltración pluvial, orientados a revertir el modelo extractivista que ha predominado por más de un siglo en el Valle de México.

No obstante, el discurso oficial reconoce implícitamente una deuda histórica: garantizar el derecho al agua en condiciones equitativas. La propia jefa de Gobierno admitió que aún no se ha logrado asegurar el acceso universal, particularmente en zonas con mayor vulnerabilidad, lo que plantea interrogantes sobre la efectividad y alcance de las políticas públicas anunciadas.

El festival, que se realiza en el Bosque de Chapultepec —espacio que recibe entre 20 y 30 millones de visitantes anuales, según datos del Gobierno capitalino—, contempla más de 400 actividades distribuidas en 21 sedes. Estas incluyen talleres, conferencias, recorridos, espectáculos artísticos y experiencias inmersivas, con el objetivo de acercar a la población a la ciencia y la cultura ambiental.

Por su parte, la secretaria del Medio Ambiente, Julia Álvarez Icaza Ramírez, destacó que el festival es resultado de más de un año de trabajo interinstitucional, con la participación de organismos públicos, colectivos, voluntarios y aliados privados. Asimismo, señaló que el evento forma parte de una estrategia más amplia para democratizar el acceso a áreas verdes mediante la Red de Bosques Urbanos de la ciudad.

En el ámbito social y cultural, representantes del Consejo Rector Ciudadano y del Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec coincidieron en que “Aqüifera” abre una conversación necesaria sobre el cuidado del agua, al tiempo que fortalece la apropiación colectiva del bosque como espacio público. En paralelo, empresas y fundaciones participantes enfatizaron su compromiso con la sostenibilidad, aunque su presencia también evidencia la creciente participación del sector privado en proyectos ambientales urbanos.

La ceremonia inaugural incluyó elementos simbólicos, como una ofrenda prehispánica al agua realizada por el grupo Ocelotzin, que apeló a la cosmovisión indígena y a la necesidad de recuperar la relación ancestral con la naturaleza. Este componente reforzó el discurso oficial sobre la “Ciudad Lacustre” y la memoria histórica de Tenochtitlan como eje identitario.

Si bien “Aqüifera 2026” se presenta como una plataforma cultural y educativa de gran alcance, el reto central permanece: traducir la narrativa ambiental en soluciones estructurales sostenibles. La magnitud de la crisis hídrica en la capital exige resultados medibles más allá de los espacios de sensibilización pública.

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