Cambiar temporalmente la alimentación podría tener efectos que van mucho más allá de perder peso o modificar los niveles de colesterol. Un nuevo estudio encontró que seguir una dieta vegana durante apenas un mes puede producir cambios medibles en la actividad de determinados genes, asociados con una menor inflamación y con algunos indicadores de un envejecimiento biológico más lento.

La investigación, publicada el 3 de agosto en la revista MedComm, analizó qué ocurre a nivel molecular cuando una persona sustituye durante varias semanas una alimentación rica en carne por una dieta completamente vegana. Los resultados sugieren que el organismo puede responder con relativa rapidez a los cambios en la alimentación y modificar determinados procesos relacionados con el sistema inmunitario, el metabolismo y el envejecimiento.

«Nuestros genes no son nuestro destino», explicó Jerome Mertens, profesor asociado de neurociencias en la Facultad de Medicina de la Universidad de California-San Diego y uno de los investigadores del trabajo. Según el especialista, uno de los hallazgos más llamativos fue comprobar que el epigenoma respondió de manera medible en solo cuatro semanas, lo que apunta a que la biología humana puede ser mucho más dinámica y sensible a las decisiones cotidianas de lo que suele suponerse.

¿Qué hicieron los investigadores?

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores asignaron de manera aleatoria a 48 adultos sanos a dos grupos. Uno siguió una dieta vegana durante un mes, mientras que el otro consumió una alimentación rica en carne durante el mismo periodo.

Un aspecto importante del diseño fue que ambas dietas proporcionaban una cantidad de calorías similar. De esta manera, los investigadores buscaron observar diferencias relacionadas principalmente con la composición de la alimentación y no simplemente con una reducción del consumo energético.

Después de las cuatro semanas, el equipo analizó más de 800 mil sitios del genoma humano en los que puede producirse la metilación del ADN. Este proceso forma parte de los mecanismos epigenéticos mediante los cuales el organismo puede regular la actividad de determinados genes sin modificar la secuencia del ADN.

Los resultados mostraron diferencias entre ambos grupos. En las personas que siguieron la dieta vegana se observaron cambios compatibles con un sistema inmunitario menos inflamatorio, con una reducción de determinados tipos de células asociadas con la inflamación y un aumento de células relacionadas con la regulación de la respuesta inmunitaria.

Para los investigadores, uno de los elementos más relevantes fue que los cambios observados en el material genético coincidieron con modificaciones detectadas directamente en las muestras de sangre de los participantes. Lukas Karbacher, investigador principal y estudiante de posgrado en neurociencia de la Facultad de Medicina de UC San Diego, señaló que esta correspondencia permitió interpretar los resultados como modificaciones biológicas reales y no únicamente como cambios observados mediante análisis computacionales.

Cambios relacionados con inflamación, metabolismo y reparación del ADN

La alimentación vegana también estuvo asociada con una menor actividad de determinados genes implicados en vías relacionadas con el cáncer. Al mismo tiempo, los investigadores detectaron una mayor actividad en procesos que potencialmente podrían contribuir a reducir el colesterol, mejorar la respuesta a la insulina y favorecer mecanismos relacionados con la reparación del ADN.

Esto no significa que el estudio demuestre que una dieta vegana previene el cáncer, la diabetes o cualquier otra enfermedad. Lo que encontró la investigación fueron modificaciones moleculares que están relacionadas con vías biológicas involucradas en estos procesos.

Esta diferencia es importante porque los resultados corresponden a un periodo de apenas cuatro semanas y fueron obtenidos en un grupo relativamente pequeño de adultos sanos. Por ello, los hallazgos permiten plantear nuevas preguntas sobre la relación entre alimentación y salud, pero no permiten afirmar que adoptar una dieta vegana durante un mes reduzca por sí mismo el riesgo de desarrollar enfermedades.

¿La dieta vegana puede ralentizar el envejecimiento?

Uno de los resultados más llamativos del trabajo estuvo relacionado con el envejecimiento biológico. De acuerdo con los investigadores, durante el mes que duró el experimento, las personas que siguieron la dieta vegana mostraron modificaciones compatibles con una ralentización de determinados indicadores de envejecimiento biológico.

Los autores destacan que no todas las herramientas utilizadas para medir el envejecimiento biológico reflejan exactamente los mismos procesos. Sin embargo, distintos indicadores relacionados con el riesgo de enfermedad y el estado general de salud apuntaron en una dirección similar.

Jerome Mertens explicó que estos resultados sugieren que los cambios alimentarios podrían estar influyendo en determinadas vías vinculadas con la salud y no simplemente reflejando el paso del tiempo.

El concepto de envejecimiento biológico es especialmente relevante porque no siempre coincide con la edad cronológica. Mientras esta última simplemente contabiliza los años transcurridos desde el nacimiento, los indicadores biológicos buscan aproximarse al estado funcional de las células y los tejidos. En este estudio, los investigadores utilizaron modificaciones epigenéticas como parte de ese análisis.

Un resultado prometedor, pero todavía no definitivo

A pesar de los resultados, los propios investigadores advierten que todavía es demasiado pronto para concluir que una dieta vegana ralentiza el envejecimiento o protege contra determinadas enfermedades a largo plazo.

El estudio tuvo una duración corta y contó con solamente 48 participantes, por lo que sus resultados necesitan ser confirmados mediante investigaciones con muestras mucho más grandes y periodos de seguimiento más prolongados. Además, detectar cambios en la expresión genética o en los mecanismos epigenéticos no equivale necesariamente a demostrar que una persona vivirá más años o tendrá menos enfermedades.

Max Storz, médico clínico del Centro Médico de la Universidad de Friburgo, en Alemania, y coautor principal del trabajo, señaló que la investigación aporta evidencia adicional de que la nutrición puede modificar la biología a nivel molecular. Sin embargo, el siguiente paso será determinar si los cambios epigenéticos permanecen con el tiempo y, sobre todo, si terminan traduciéndose en mejoras relevantes para la salud.

La investigación abre así una perspectiva interesante: los efectos de lo que comemos podrían comenzar a manifestarse a nivel molecular mucho antes de que aparezcan cambios visibles en el cuerpo. Cuatro semanas fueron suficientes para detectar modificaciones en determinados procesos biológicos, pero todavía queda por determinar cuánto duran, qué ocurre cuando una persona abandona la dieta vegana y si estos cambios pueden convertirse en beneficios concretos para la salud después de meses o años.

Por ahora, el estudio no demuestra que sea necesario adoptar una alimentación vegana para ralentizar el envejecimiento. Lo que sí aporta es una nueva evidencia de que la alimentación puede influir de manera relativamente rápida en mecanismos epigenéticos relacionados con la inflamación, la respuesta inmunitaria y otros procesos vinculados con la salud.