Ebrard arranca estrategia para revisión del T-MEC de Sheinbaum

 

Por Juan Pabl0 Ojeda

 

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, puso en marcha la estrategia del gobierno mexicano para encarar la próxima revisión del T-MEC, un proceso clave que definirá el rumbo económico de la región en los próximos años.

El plan, avalado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, marca el inicio formal de las negociaciones con Estados Unidos y Canadá, en un contexto donde el comercio regional enfrenta presiones por temas energéticos, reglas de origen y atracción de inversiones.

La hoja de ruta arranca con una reunión interna para alinear posturas dentro del gobierno mexicano, antes de entrar a la primera ronda de conversaciones oficiales con autoridades estadounidenses. No es un trámite menor: en estas mesas se definirá qué tanto margen tendrá México para defender sus intereses frente a sus principales socios comerciales.

El mensaje de Ebrard es claro: mantener el tratado vigente sin cambios que perjudiquen a México y, en la medida de lo posible, avanzar hacia la eliminación total de aranceles. Esto último es clave para sostener la competitividad de las exportaciones mexicanas, especialmente en sectores industriales que dependen del mercado estadounidense.

En términos de política pública, la revisión del T-MEC no solo es un asunto comercial, sino una pieza central del modelo económico del país. De este acuerdo dependen cadenas de suministro, inversión extranjera y miles de empleos vinculados a la exportación.

El respaldo de Sheinbaum al plan también manda una señal de cohesión interna. Antes de sentarse a negociar con Washington y Ottawa, el gobierno busca llegar con una posición unificada, evitando contradicciones entre dependencias y sectores productivos.

Además, el contexto internacional añade presión. Estados Unidos ha endurecido su postura en temas energéticos y de contenido regional, mientras que Canadá mantiene sus propias reservas en sectores estratégicos. Esto obliga a México a equilibrar firmeza con pragmatismo.

La frase de Ebrard —“cabeza fría y firmeza”— resume el enfoque: negociar sin confrontación directa, pero sin ceder en puntos que puedan afectar la estabilidad económica del país.

En el fondo, lo que está en juego es más que un tratado: es la posición de México dentro de la economía de América del Norte. La forma en que avance esta revisión marcará el ritmo del crecimiento y la integración regional en los próximos años.

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